viernes, 27 de septiembre de 2024

La pulga aventurera y Ratones en la escuela

En la sesión del libro club El gato azul que lee en el tejado rosa de ayer jueves 26 de septiembre, (a la que asistimos las pequeñas Valentina y Alenca, además de Luisito, Adaly, Fernando y yo) leímos la aventura de una pulga que va a la feria de su pueblo montada en un perro y luego llega a una casa elegante en la cabeza de una señora copetona.

Tratando de salvar su vida en esa casa, la pulga se encuentra de repente dentro del agujero de un ratón; al llegar a esta parte de la lectura, las niñas comentaron que en su escuela ¡hay ratones!, acto seguido, Vale comenzó a contar cómo un día uno de esos ratones ¡se le subió! Ante nuestra sorpresa y preguntas acerca de si tuvo miedo o qué había hecho, continuó con la narración mostrándonos con su manita cómo con un simple golpe ¡lo mató!

La incredulidad se puso de manifiesto entre los presentes y de una u otra manera se lo hacían notar. Por lo que ella decidió repetir la historia, agregando algunos detalles más:

      "Sí, un día se me subió un ratón a la cabeza. Estábamos en la escuela,
             en el salón de arriba. Entonces le dí un manotazo y se murió. Luego,
lo agarré de la cola para lanzarlo por la ventana."

Como además contó que nadie vio, ni siquiera la maestra, la duda continúo pero retomamos la lectura del cuento para conocer que más pasó entre la pulga y el ratón.


Para que ustedes también se enteren, vayan a la Biblioteca Comunitaria Durito por el libro o, si de plano viven tan lejos que no pueden hacerlo, aquí les dejo el enlace para descargarlo.

Después de la lectura, jugamos palabras cruzadas (Scrabble) en dos equipos, esta vez usamos toooooodas las fichas para poder tener más oportunidades.



Un detalle que quiero resaltar es que el uso de los libros para salir dudas o para demostrar a los demás lo que ya se conoce, se está conviertiendo en una práctica habitual:

Ejemplo 1. Pasamos de hablar de las pulgas a los piojos y garrapatas, entonces Luis sugiere a las pequeñas que busquen el Libro de los insectos para verlas.

Ejemplo 2. Al relatar su historia, el mismo Luis utiliza la palabra empeñar. Yo preguntó si saben qué quiere decir y ante la respuesta negativa, Ada decide buscarla en un diccionario.

Ejemplo 3. Mientras jugamos el Scrabble, los menores tienen al lado el diccionario para buscar más palabras para poder poner en el tablero o verificar la ortografía.

JLeticiaG

Viernes 27 de septiembre de 2024.

viernes, 20 de septiembre de 2024

Cácaro o de cómo la biblioteca nuestra sí es comunitaria

Esta tarde nos reunimos en la Biblioteca Durito para ver una película.

La cita se agendó desde la semana anterior. "Alguien" llamado Fernando Saavedra comenzó a incitarnos al decir algo así como "yo traigo el pastel" (¿o dijo "la pizza"? Por su parte, Luis(ito), uno de los usuarios, prometió comprar una película para verla juntos mientras que Adali quedó en traer unos "bonice"... Además hubo otros 2 asistentes que votaron por ver un filme de terror o suspenso. 

Durante la semana, varias personitas, que no habían estado en la biblioteca aquel día, me abordaron para confirmar el rumor de que pondríamos películas el jueves.

Hoy mismo, Renée me preguntó a qué hora empezaríamos porque minutos antes su tía Sandra se la llevaba (por lo menos la tía me preguntó hasta qué hora estaríamos allá). Minutos antes Emi me comentó que iría si le daban permiso.

Bárbara, la mamá de Isaac, me preguntó también si era verdad que veríamos películas en esta sesión. Como le respondí que lo intentaría debido a que sí teníamos la tele y el reproductor de DVD pero no cables, ella ofreció prestarme el suyo. Así que, más tarde, el primero que estuvo listo para irnos hacia la biblioteca fue Isaac con el aparato de reproducción. Llevamos además palomitas de maíz (que me preparó Fernando) y cada quien su botella Tupperware con agua simple, la mía color rosa, la de él casi transparente. Pasamos por Sofi, quien agregó su botella  verde y un paquete de papas. 

A Bruna no la dejaron ir porque no había terminado la tarea y, a decir de Isaac, Fer O.,  que andaba afuera jugando, no quería ir. Sin embargo, mientras yo intentaba poner la película, después de haber hecho un sorteo para decidir cuál veríamos, ella llegó junto con Caro (creo que así se llama la hermana menor de Cristal), quien me avisó que solo tenían permiso hasta las 6:45 por lo que algunos minutos después, a las 6:46 pm se retiraron preocupadas porque salían tarde. 

Luis y Adaly se habían puesto de acuerdo: ella compró la película, nos invitó los raspaditos y él trajo sobrecitos de Tang sabor horchata que me parece que finalmente sí se tomaron pero... ¡sin agua!

La película que sí funcionó sin problemas fue la nueva, es decir la que compró Ada por sólo 12 pesitos con 10 historias. Después de haber probado con 3 discos, ya no les pregunté cual  escogerían sino que puse la que trata del charro Negro. Ya habiendo comenzado, llegó Nurivan con uno de sus amigos del edificio 2C me parece,; ambos pidieron permiso de entrar a ver la película entregando un paquete de chicharrones. Para corresponder, yo les dí un plato con palomitas. Esta vez todos compartieron sus frituras menos Isaac. De repente, Nurivan me avisó que iría con Abril, su mamá, para decirle que estaba en la biblioteca; me gusta que haya comunicación y responsabilidad.

Asistentes esperando el inicio de la función

En general, las y los presentes siguieron con atención la proyección: por ejemplo hubo respuestas a un acertijo planteado por uno de los personajes, hipótesis acerca de lo qué pasaría, sorpresas al reconocer a los personajes de las películas anteriores y hasta "shssss" solicitando silencio. Al final, alguien pidió aplausos. Por su parte, Nurivan dijo " Vine a ver una película pero ahora me voy muy triste porque Leo San Juan ya no...". Mejor no les sigo contando para no hacer spoiler, ¡qué  tal que no la han visto!

Película La Leyenda del Charro Negro de Alberto Rodríguez.

Ellos mismos, los niños, organizaron la limpieza de todos los cheetos, chicharrones y palomitas que habían dejado caer al piso. Junto con las niñas, barrieron, recogieron las sillas, anotaron sus nombres en la libreta. Isaac no ayudó más que a guardar su máquina porque "tenía que" ir al baño. Nurivan mencionó espontáneamente que la biblioteca era un lugar muy bonito porque se reunían a ver películas y convivían como en familia. ¡Espero que no lo haya dicho sarcásticamente!

Cuando subíamos de regreso hacia los departamentos, encontramos primero a 2 niñas que pusieron carita de desilusión al enterarse lo que habíamos hecho esa tarde en nuestra Biblioteca Comunitaria Durito, enseguida vimos a otras 2 con uno de los niños que la semana pasada votó por tener la función de hoy. Él al vernos puso tal cara de preocupación que exclamé "¡Olvidaste la cita!" a lo que respondió "¡Oh sí, y también olvidé llevar el libro de Los Insectos!". Les sugerí crear una alerta en su teléfono para recordar la cita semanal del libro-club. 

JLeticiaG

Jueves 19 de septiembre de 2024. 

P.D. ¡Hoy no tembló! (y si sí, ¡no lo sentí!)